Junto a los legisladores Daniel Del Sol y Cristina García De Aurteneche presentamos un proyecto de ley en la Legislatura porteña para descontar 10 puntos del Sistema de Evaluación Permanente de Conductores a los automovilistas que conduzcan utilizando un teléfono móvil.

La iniciativa nace a partir de investigaciones que determinaron que el celular al volante es más peligroso que manejar alcoholizado. Lo que buscamos es corregir la conducta ante una de las infracciones de tránsito que año tras año incrementa su número de accidentes no solo en la Ciudad de Buenos Aires, sino en todo el mundo.

Actualmente, además de la multa económica de $1040 o el doble en caso de estar escribiendo en el móvil, se prevé una quita de 5 puntos para el conductor que manipule un celular, mientras que se le descuentan 10 puntos a quien conduzca en estado de ebriedad o bajo los efectos de estupefacientes.

Una investigación del Institute of Advanced Motorists –organización sin fines de lucro dedicada a mejorar los estándares de conducción en el Reino Unido– indica que escribir y enviar un mensaje disminuye la reacción un 34,7%. Es decir, aproximadamente triplica la falta de respuestas de aquellos que manejen con la dosis máxima permitida de alcohol en sangre, que equivale a 12,5%. A su vez, quienes utilizan el sistema manos libres pierden la capacidad de reacción en un 21%.

Utilizar el celular genera distracciones que nos llevan a cometer errores en una actividad de suma responsabilidad. La seguridad vial es más importante que responder un mensaje o atender una llamada.

Esta infracción es la cuarta más frecuente en la Ciudad y el año pasado tuvo un incremento del 15% con respecto al 2015. Cabe destacar que el sistema de scoring, vigente desde 2009, tuvo un record en 2016: se descontaron el doble de puntos en relación al año anterior y se inhabilitaron a 415 conductores para manejar.