Hoy concluyó una etapa muy importante en mi vida. La Legislatura ha sido mi segunda casa en los últimos diez años: primero como subsecretario de Gestión Administrativa y luego como diputado desde fines de 2011 hasta la fecha.

En primer lugar, quiero agradecerle a mi familia, que es mi sostén en la vida. Todo lo que hago es por mis hijos, para que crezcan y vivan en una Ciudad cada vez mejor.

Gracias a Cristian Ritondo, mi hermano y jefe político, por la confianza y el apoyo de siempre. Sabés que tenés mi lealtad eterna.

Con el tiempo comprendí que la mejor manera de trabajar es en equipo. Pasaron muchos compañeros legisladores en esta gestión y quiero agradecerles por haberme bancado y haber trabajado a la par. Les deseo lo mejor en sus respectivos desafíos. También recordar muy especialmente a Claudio Niño, Enzo Pagani y Cecilia De la Torre, quienes ya no están entre nosotros.

Gracias a mi equipo de trabajo, por la lealtad, la comprensión y todo lo que han hecho durante este mandato.

Gracias a todos los trabajadores de la Legislatura, la Casa de la Democracia, quienes me han tratado muy bien desde el primer momento.

Gracias a la militancia. A mis amigos y compañeros que confían en mí. Por su compromiso político, el cual es recíproco. Por estar en las buenas y en las malas.

Siempre orgulloso de donde vengo y pertenezco, seguiré trabajando para el progreso de los porteños desde otro lugar, pero con las cualidades y valores que jamás resignaré ni negociaré. Soy un obrero de la política desde mi adolescencia. Siempre escuché y escucharé las necesidades de la gente para ayudarla a solucionar sus inquietudes o mejorarle la calidad de vida.

¡Sigamos juntos!

Gracias de corazón.