El sábado 10 de octubre del 2015 descubrí, junto al vicepresidente primero de la Legislatura porteña, Cristian Ritondo, la placa que distingue como Sitio de Interés Cultural al bar Catedral Tango, del barrio de Mataderos.

Que lleve este nombre no es casual. Este lugar fue denominado así por la cantidad de artistas reconocidos que han desfilado y desfilan permanentemente por el local, por eso homenajear a este bar es una alegría duplicada, por lo que significa y por estar en mi barrio, Mataderos.

El inmueble situado en Timoteo Gordillo 2498, corazón del barrio de Mataderos, es uno de los puntos más visitados de la Ciudad de Buenos Aires, ya sea por vecinos o turistas curiosos de distintas partes del mundo que se acercan para tomar fotografías del lugar, debido a su edificación muy antigua, de abril de 1914. Sus paredes guardan el recuerdo de aquellos tiempos que forman parte de la historia del lugar.

En 1923, cuando era un almacén de ramos generales, se juntaban a ensayar Ángel Domingo Riverol, Guillermo Barbieri y José María Aguilar, los guitarristas de Carlos Gardel. También solían concurrir Juan Carlos Copes, figura del tangoargentino; Ángel Cabral, autor del valls “Que nadie sepa mi sufrir”; Pedro Noda, quien formara dúo con Agustín Magaldi; el payador Toto Mora, Alfredo Del Río, el cantor Alfredo Gobbi, Alberto Castillo, Carlos Galván y muchísimos más.

En este lugar se entrega el Resero a figuras destacadas del deporte, arte, literatura y de la ciencia. La última actuación de Rubén Juárez, uno de los grandes intérpretes del tango, se llevó a cabo en Catedral Tango, el 23 de abril de 2009, motivo por el cual el escenario lleva su nombre. Además, cuenta con un subsuelo donde el boxeador Justo Suárez, emblema del deporte en Mataderos, realizaba trabajos físicos en la previa a sus combates.

En 2014, Catedral Tango cumplió 100 años. “Un lugar distinto en un barrio con historia”, donde se difunde la música nacional y se preservan los bienes culturales de la Ciudad de Buenos Aires.